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Con fecha 16 de Abril anterior, nuestro erudito correspondiente en Burgos D. Leocadio Cantón Salazar manifestó hacer como diez ó doce días que, arando un labrador de Peñalba de Castro, en aquella provincia, vino á dar con una antigua y hermosa lámina de bronce, escrita, de 36 centímetros en alto por 28 de ancho, y que pesa cuatro kilogramos y medio. Tiene pequeño agujero en cada uno de los cuatro ángulos para fijarla en un muro. El carácter de la letra es el genuino y distintivo del siglo augusteo, y de entonces mismo y original esta tésera. El párroco de Peñalba la compró al labrador y la regaló al diputado provincial D. Félix Cecilia y Barbadillo.
Hubo de ocurrir el descubrimiento en la falda boreal del alto y bien defendido cerro de Nuestra Señora de Castro, donde fué la renombrada Clunia colonia Sulpicia, capital de extenso convento jurídico, á uno de los extremos occidentales de la Celtiberia, en la región de los Arévacos. Tiene el cerro á su Norte el lugar de Peñalba de Castro; al Oriente, los de Quintanarraya é Hinojar del Rey; por la banda del Mediodía, los de Brazacorta y Peñaranda de Duero; y por la de Occidente, á Hontoria y Baños de Valdearados. No dista mucho, al Sudoeste, el pueblo de Coruña del Conde, arrabal de la famosa ciudad arévaca, de la cual usurpó, aunque alterada, la antigua denominación.
Ruinas muy notables subsisten aún de
Clunia: restos de murallas
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Dos calcos del precioso bronce, magistralmente sacados, nos remite el Sr. Cantón Salazar; y después el Dr. D. Rodrigo Amador de los Ríos me ha distinguido con otro.
La lámina recién hallada, contiene un pacto de hospitalidad celebrado por los vecinos de Clunia con el prefecto del ala Augusta Cayo Terencio Basso Mefanas Etrusco en el año 40 de nuestra era cristiana, 793 de la fundación de Roma; y el texto dice así:
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C(aio) Laecanio Basso, Q(uinto) Terentio Culleone co(n)s(ulibus).
Clunienses ex Hispania Citeriore hospitium fecerunt cum C(aio) Terentio Basso C(aii) f(ilio) Fab(ia) Mefanate Etrusco Praefecto alae Augustae liberis posterisque eius sibi liberis posterisque suis.
Egerunt leg(ati) C(aius) Magius L(ucii) f(ilius) Gal(eria) Silo, T(itus) Aemilius Fuscus.
Séame lícita una breve explicación del epigrafe.
Con vivísimo interés nos brinda esta memoria epigráfica, puesto que, merced á ella, vemos á toda luz ya los nombres de los dos primeros cónsules sufectos y epónimos que hubo el año 793 de Roma y 40 de Cristo, cuando por tercera vez logró y abandonó en seguida aquella dignidad el emperador Cayo César Calígula.
Refiere Suetonio haber
ejercido Calígula cuatro veces el consulado,
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Hacen consonancia á tan eficaces testimonios el Cronicón Pascual y los Fastos Idacianos que mencionan á Calígula solo por cónsul de aquel año405.
Nada más que trece dias ostentó las
haces; y voluntariamente las hubo de abandonar, sin duda para enaltecer
á dos favorecidos suyos con la magistratura suprema de la
República Romana. Ya es de inferir que no les otorgaría semejante
honor sino por un semestre, como á la sazón se acostumbraba406. Ignorábamos sus nombres, cuando, habrá
cosa de veinte años, pareció en Roma una lápida en la
cumbre del monte Albano, entre las ruinas del templo de Júpiter Laciar,
y nos dijo quién era el segundo de tales sufectos, sin podernos
descubrir al primero, por lo borrada y maltratada que se veía la piedra.
Ésta formaba parte de las muchas en que durante cuatro siglos se quiso
perpetuar el recuerdo de las Ferias Latinas, institución política
de Tarquino el Soberbio para reunir en cierta época del año
á pueblos de idéntico origen, y estrecharlos en vínculos
de amistad con el alborozo de animadas fiestas y la solemnidad de un sacrificio
de sangre humana,
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Pues bien, la tésera de Clunia, gracias á su maravillosa conservación, publica íntegros sus nombres: C LAECANIO BASSO Q TERENTIO CULLEONE; dejando enriquecido así el registro consular de Roma.
Hasta el emperador Claudio César, los documentos públicos se fechaban por los nombres de los cónsules ordinarios ó sufectos que á la sazón estaban en ejercicio. Pero Claudio reservó la eponimia, ó séase el dar nombre á todo el año, para los cónsules posesionados á 1.º de Enero, aun cuando en seguida muriesen, ó renunciaren ó vinieren á cesar por cualquiera causa.
En 1.º de Julio terminaron seguramente su empeño
nuestros
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«37. Proculus et Nigrinus. 38. Iulianus et Asprenas. 40. Publicula et Nerva. His conss. Pilatus in multas incidens calamitates, propria se manu interfecit. [41]. Caesar et Iulianus409. |
Poplícola y Nerva, con sus nombres íntegros y completos, figuran como cónsules únicos del año 793/40 en los Fastos Consulares de Onofre Panvinio, 1557. Hoy tenemos ya la verdad en su punto: Gayo César fué el cónsul ordinario, á las calendas de Enero; á los idus del propio mes, entraron de sufectos y epónimos Basso y Culleón; y á las calendas de Julio, como sufectos y epónimos también, Cayo Gellio Poplícola y Marco Cocceio Nerva.
Prosigo en el examen de la tésera hospitalaria.
Advierte nuestra lámina ser las Clunienses de la España
Citerior los que se unían con pacto de hospitalidad á Cayo
Terencio, diferenciándolos seguramente de otros que debió de
haber en la Ulterior, lusitanos y béticos. La especie no nos cause
extrañeza; pues de igual modo que hoy tenemos varias
Coruñas (siete se me vienen
á la memoria), pudieron existir en la edad romana varias
Clunias, voz esta, á mi juicio,
originaria de aquella. Oportunamente
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Hubo Clunias también fuera de nuestra península: en la Recia, donde ahora Feldkirch; y en Córcega, la que ya se dice Bastía. Pero no creo que por distinguirlas de ellas hiciese la nueva tésera expresión de provincia; supuesto que, registrándose ocho pactos de patronato y hospitalidad celebrados por ciudades españolas, solo este último ofrece semejante circunstancia. Ni la tiene otro de la misma Clunia hallado en Roma, porque al decir que la Asociación de ciudadanos Romanos del Convento Cluniense era quien elegía por patrono á un sujeto conspicuo de la ciudad del Tíber, mal pudiera confundirse con sus homónimas la que ostentaba el honor de Chancillería en la España Tarraconense. Y muy singular es que ocho poblaciones lusitanas, bastante apartadas algunas entre sí, mencionen á diez clunienses (difuntos); y tan solo á dos, el resto de España: no tomado, por supuesto, para esta cuenta lo perteneciente á los ruinas arévacas del cerro de Santa María de Castro.
Encumbrábase la ciudad de
Clunia en sitio muy defendido por la
naturaleza y el arte; sobre antiquísima vía, mencionada en el
Itinerario de Antonino Augusto, la cual
unió á la Coruña y Betanzos con Zaragoza; pasando, al
Oeste del cerro de Santa María de Castro, por Lugo, Astorga y Palencia;
y al Este, por Osma, Calatañazor, Numancia y Tarazona: que es decir, por
las más floridas poblaciones de los Galaicos, Vacceos, Arévacos y
Celtíberos propiamente dichos, hasta la cabeza ó principio boreal
de la Edetania411. Un camino cluniense partía de la ciudad hacia
el Septentrión en busca del importantísimo de los Berones
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Tal situación, pues, y condiciones tan excelentes hicieron á esta ciudad arévaca propugnáculo muy ventajoso en aquellos tiempos antiguos, y punto militar estratégico del mayor interés.
Así vemos fortalecerse en ella al intrépido y hábil Quinto Sertorio; y cercado por las huestes del Tiber, año de 679/75, resistir su empuje, asediar á los sitiadores, dar sobre el enemigo en frecuentes salidas y abatirlo y acobardarlo414.
Veinte años adelante, 699/55, algunas regiones de España intentaron sacudir el yugo extranjero; y Roma acudió al remedio presurosa. Acaudillaban el ejército español unos generales vacceos poco experimentados en la guerra; y en el primer encuentro los desbarató Quinto Metelo Nepote, varón consular, duro adversario de Cicerón. Pero, cuando Metelo comenzaba animoso á cercar y combatir á Clunia, caen sobre él los vencidos, le derrotan, y con insigne triunfo ocupan la ciudad. Poco aprovecharon las ventajas que Nepote alcanzó luego en lejana comarca, pues no pudo sujetar á los rebeldes, y harto logró salvándose de los peligros y hallando seguridad en los cuarteles de invierno415.
Como de los pueblos vencidos, nunca ó rara vez se escribe la historia, ignoramos la antiquísima de la bien fortalecida Clunia.
Desconocemos qué condición política le cupo al romanizarse, ni si antes de Augusto fué colonia ó municipio, ya de ciudadanos romanos, ya de latinos viejos. Pasósele por alto á Plinio decírnoslo, y dejó en blanco una ciudad en cada cual de todas estas clases, al inventariar las de la España Tarraconense416.
Imperando Tiberio César mirábase
gobernada, no por dos varones (duumviri), que era
lo común en las colonias, sino por
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Entonces gozaba Clunia el privilegio de batir moneda, y en ella resalta unas veces el símbolo del buey y otras el del jabalí; mostrándonos sus letreros, cómo las personas que ejercían allí á la sazón el cuatorvirato llevaban apellidos de diez familias nobilísimas en Roma, y de dos plebeyas, realzados los de estas últimas por magistraturas y hazañas de esclarecidos varones417.
Pero el renombre y fama de la ciudad arévaca parten del año 68 de Cristo, en que los Clunienses, alentando y enardeciendo al anciano Servio Sulpicio Galba, que regía la España Citerior, le deciden á sublevarse contra Nerón y ocupar el trono de los Césares. Habíanse ya levantado en armas las Galias, y ya las tropas de Sulpicio le habían aclamado emperador, á 3 de Abril, aun cuando él no quiso aceptar más título que el de Legado del Senado y Pueblo Romano. Fracasa la rebelión de las Galias, el ejército de España vacila, Galba teme, refúgiase á la animosa y fuerte Clunia; y le sale al encuentro el astuto sacerdote de Júpiter Cluniense, manifestándole que, excitado por tenaz sueño, acaba de hallar en lo más recóndito del santuario un vaticinio, pronunciado por fatídica virgen hacía dos siglos, que le asegura el triunfo y el imperio. Sorprende al guerrero que sea este vaticinio el mismo que, orillas del Mediterraneo, muy recientemente oyó á pudorosa doncella:
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Entre tanto, declarado Nerón enemigo de la
patria, se da muerte. Trae á Clunia un correo la noticia el 16 de Junio,
y prorrumpe la ciudad en vítores llamando á Galba emperador, y
éste al punto sale para Roma. El Senado le recibe con aplauso; y hace
acuñar monedas, en que se leen aclamaciones entusiastas: ¡La
libertad
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En documento de tamaña publicidad y perpetuidad reconoció el Senado Romano que España y su ciudad de Clunia dieron el triunfo á Galba, y que por ello la población vino á tomar el sobrenombre de Sulpicia.
Hoy no existe medio ninguno de averiguar con certeza cuándo obtuvo el dictado de colonia. Le ostenta en una piedra erigida entre los años 137 y 138, donde perpetuó los votos que hizo por la salud del emperador César Hadriano Augusto, «amparo y defensa de los Colonos Clunienses»420. Y mediado el propio siglo II, la sitúa el geógrafo Claudio Tolomeo entre los pueblos arévacos, llamándola Clunia colonia, Klouni/a xolwni/a421. Los Arévacos, á los cuales dió nombre el río Areva, según Plinio, formaban una de las cuatro naciones en que se hallaban divididos los Celtíberos422.
Lo que para mí está fuera de duda es el haber designado Au
gusto á
Clunia hacia el año 27 anterior
á la era crístiana, por capital de muy vasto convento
jurídico en la España Citerior. A él concurrían los
Cántabros, Autrígones, Berones, Caristos y Várdulos; los
Vacceos, Turmódigos y Pelendones; y los Arévacos: que es decir,
de cuanta gente moraba desde la ría de Villaviciosa
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Como olvidada aparece Clunia durante la dominación visigoda.
Presa del agareno, cuando míseramente sucumbió España en los comienzos del siglo VIII, pronto Alfonso I, el Católico (739-757) toma la ciudad y la abandona, después que degüella á sus moradores alarbes y se lleva consigo á todas las familias cristianas para engrosar sus huestes y defender las montañas de Asturias424. Vuelve el lábaro de Cristo, en 912, á enseñorearse de Clunia; y la puebla el conde Gonzalo Fernández425. Pero, transcurrido medio siglo, en 963, el Humeya Alhákem, rey de los Cordobeses, la entra y la destruye426. Tornan los deshechos baluartes á erguirse, merced á la constancia española; y caen de nuevo en poder de moros, un sábado 16 de Junio de 994427.
Hasta 1011 no logró Sancho García, el de los Buenos Fueros, nieto del conde Fernán González, posesionarse de Osma, de San Esteban de Gormaz y de Clunia: cedieron estas fortalezas los Alarbes á cambio de otras, y firmaron un tratado de paz con el Conde428. No duró mucho: cinco años después, el penúltimo de la vida de Sancho García, fué en Clunia deshecho el ejército cristiano429. Mas, á pesar del descalabro, conservaron y dilataron aquella tierra los condes de Castilla y los reyes de Navarra y León.
Conquistada Toledo por el sexto de
los Alfonsos vinieron á caer
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Aun duraba en pié la vetusta ciudad, pero corrompida la voz Clunia en Coruña, á principios del XIII, cuando resplandecía triunfante la Cruz en las Navas de Tolosa. Poco á poco se fueron los vecinos trasladando á cómodo y antiguo barrio distante media legua; consigo aunque alterado se trajeron el nombre famoso de la población arévaca; y llamaron á la cumbre donde Clunia se irguió, el cerro de Santa María de Castro. Tal decimos hoy.
Mediada la centuria XIV, el undécimo Alfonso donó la villa de Coruña á Juan Martínez de Leyva, que había sido su embajador cerca del Papa Benedicto XII. Enrique II la incorporó á su corona; y Enrique IV la dió en 1466 á D. Lorenzo Suárez de Figueroa, en trueco de la encomienda de Mohernando. Labró allí D. Lorenzo fortaleza y castillo, y la población vino á denominarse Coruña del Conde.
Aquí en nuestra tésera vemos amistados á los Clunienses
con el prefecto del ala Augusta Cayo Terencio Basso Mefanas Etrusco, hijo de
Cayo, adscripto á la tribu Fabia; quien hace ostentación nada
menos que de tres sobrenombres. Uno de ellos, el de Mefanas, á que
corresponde el femenino Mefanatia, se comprueba por dos epígrafes de la
Galia Transpadana, descubierto el más importante en 1713; el cual nos da
los nombres y apellidos de cuatro
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Cuál fuese el ala Augusta, á cuyo frente se hallaba Cayo Terencio, es materia oscurísima. Las alas de caballería constaban ya de quinientos ya de mil caballos, compuestas de 16 turmas ó secciones, con 480 jinetes las primeras; y las últimas, de 24 turmas y 960 hombres. Cada ala tomaba apellido por la nación de que procedía, ó por su número; ahora, por la persona que la organizó; ahora, del territorio donde acampaba ó donde había hecho señaladas proezas. Desde Caracalla algunas ostentaron el nombre del emperador; y siempre se gozaron en usar algún apelativo honorífico, y tal como el de «Veterana», «Vencedora,» «Piadosa», «Fiel», «Augusta»433.
Observa el Sr. Mommsen que imperando Octaviano acampaban en Egipto, bajo el concepto de tropas auxiliares, tres alas y nueve cohortes; y que su número se redujo quizá por Tiberio. Una de estas alas llevaba la denominación de Augusta, sin otro ningún aditamento (lo mismo que la del bronce cluniense); y de ella probablemente en los días de Trajano, se envió un escuadrón (vexillatio) á Mesopotamia434. El ala referida obtuvo por su valor el renombre de Augusta435.
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Cayo Terencio debía de ser á la sazón prefecto de esta misma ala Augusta; la cual todavía no se sabe donde acampaba en el año de 40.
Usual fué en esta clase de instrumentos públicos la frase hospitium facere; y solo por excepción, como observa Hübner comentando la tésera descubierta en jurisdicción de Frechilla junto á Paredes de Nava, provincia de Palencia, vemos la fórmula Tesseram hospitalem facere436.
Sabido es que el pacto de hospitalidad consistía en prestarse mutuos auxilios determinadas ciudades, familias ó gremios, ó en trabar amistad estrecha por medio de público instrumento con una persona influyente ó necesaria para la defensa de intereses de cuantía y buen éxito de los negocios. Semejante pacto obligaba por lo común á los hijos y descendientes de los contratantes; y á ello aluden las dos fórmulas de nuestra tésera liberis posterisque eius, sibi liberis posterisque suis.
Ajustaban el tratado personas delegadas por una y otra parte; celebrábase en lugar oportuno, y á veces á presencia del magistrado; autorizábase por notario; y del protocolo extendía éste un breve resumen que se perpetuaba después en láminas de bronce.
Comúnmente dos legados ajustaban las condiciones, aun cuando en España tenemos ejemplar de cuatro y de seis. Nuestro bronce muestra dos legados, á saber: Cayo Magio Silón, hijo de Lucio, inscripto en la tribu Galeria; y Tito Emilio Fusco: ciudadano romano aquél, y éste no, pues carece de filiación y tribu romanas.
Parecía natural que, nombrando
la tésera en lugar aventajado á los Clunienses y antes que al
prefecto Cayo Terencio, imagináramos que al de este precede el legado de
aquellos; y que lo fuese por
Clunia Magio Silón y por el
prefecto el Emilio Fusco.
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A este número suben ya tales instrumentos públicos en nuestra patria; todos los cuales han merecido especial atención al egregio académico electo Sr. D. Eduardo de Hinojosa y Naveros, en su Historia general del Derecho Español, obra que verá la luz pública dentro de muy pocos días, para enseñanza y deleite de los estudiosos. El nuevo académico forma su catálogo eliminando algún monumento que, aun cuando hallado en España, no nos corresponde; é incluyendo otro de Roma, pero que pertenece á Clunia437.
La Academia tendrá gusto en recordar el índice de los documentos españoles de esta clase, escritos desde el año 2 al de 348, cuya noticia poseemos. Y son los diez siguientes:
I. Año de 2, á 4 de Marzo, Acces, hijo de Licirno, Intercaciense, hizo tésera hospitalicia con la ciudad de Palencia, para sí, sus hijos y descendientes, cuando Augusto administraba el consulado XIII. Al sabio Hübner parece que ha de ser ésta la segunda en antigüedad de cuantas registra la epigrafía romana. Yo fuí quien primero la vió, leyó y calcó, tan luego como se vino á descubrir, en 1870, entre Paredes de Nava y Frechilla, provincia de Palencia438.
II. Año de 5, á 18 de Octubre,
Quinto Mario Balbo celebra contrato igual con el Senado y Pueblo de
Lacídula (á 4
kilómetros
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III. Año de 6, á primero de Mayo, el Senado y Pueblo Boccoritano, en Mallorca, solicita por patrono á Marco Atilio Verno, y éste acepta el compromiso en debida forma, tratándolo dos pretores. La tabla de bronce fué hallada en Pollenza, á la parte de la marina que dicen el «Campo de Bócar,» año de 1765440.
IV. Año de 27, á 28 de Abril, las gentilidades de los Desoncos y Tridíavos, ambas de la gente de los Zoelas, renovaron vetusto y antiguo pacto de mutua hospitalidad en Corunda, ante el magistrado de los Zoelas, apoderados para ello seis delegados. Y á 11 de Julio de 152, viniendo los mismos á confirmar su anterior alianza, admitieron á ella tres personas más de otras tantas gentes: dos legados lo contratan y vigorizan en Astúrica, Astorga. Trájose de los confines astorganos á Madrid la preciosa tésera, antes de mediar el siglo XVII; y el Museo de Berlín ahora la posee441.
V. Año de 40, sin expresar mes ni día, los Clunienses de la España Citerior firman escritura de hospitalidad con Cayo Terencio Basso Mefanas Etrusco, prefecto del ala Augusta, interviniendo un apoderado por cada parte. Dió con esta bella lámina de bronce un labrador de Peñalba de Castro, en la provincia de Burgos, á principios de Abril del corriente año de 1887.
VI. Año de 57, á 6 de Diciembre, en el segundo consulado de Nerón, la ciudad Pompelonense, Pamplona, renueva la hospitalidad con Lucio Pompeyo Primiano, agenciándolo representantes de éste y de aquélla. En Arre, á una legua de Pamplona, se descubrió la tabla broncínea, año de 1614442.
VII.
Año de 185, á 1.º de Noviembre, la misma república de
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VIII. Año de 222, á 13 de Abril, siendo cónsul el emperador Severo Alejandro, la Asociación de ciudadanos romanos del convento jurídico de Clunia solicita por patrono á Gayo Mario Pudente Corneliano, sin que subscriba la escritura otro legado que el de los Clunienses. Pareció en Roma esta lámina, y Esteban Antonio Morcelli vino á incluirla en sus estudios epigráficos444.
IX. Año 239, sin circunstanciar la fecha, é imperando Gordiano el Piadoso, un colegio de hombres y mujeres libertinos y siervos, del municipio Segisamonense (hoy Sasamón en la provincia de Burgos), bataneros, peineros, zapateros y fabricantes de clavos ó cuñas de madera, otorgan documento votivo á favor de los cuatro patronos y una patrona de aquel gremio, ponderándolos de beneméritos, muy felices, piadosísimos y excelentes conciudadanos y amigos. Descubierta en Sasamón el año de 1869 tan peregrina tabla de cobre, la conserva el Museo provincial de Burgos445.
X. Año de 349, á 9 de Abril, imperando los hijos de Constantino Magno, un gremio, al parecer, de adornistas (Fabri subidiani), en Córdoba, ofrece tésera de patronato á Julio Caninio, por medio de tres de sus maestros446.
Quizá me he dilatado más de lo
justo, por cumplir el mandato de la Academia: la cual desea promover y arraigar
en nuestro suelo este linaje de buenos estudios. Brindan á ello
también lo curioso de la materia, y el poderla tratar como si
tuviéramos la propia lámina ante los ojos; que tan lindos calcos
nos ha facilitado
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Madrid 20 de Mayo de 1887.
Aureliano Fernández-Guerra.
